Historia del Belenismo

El Belenismo es una expresión de la tradición en la que se conjugan la fe y el arte y que puede abarcar una amplio conjunto de técnicas, materiales y elementos, para representar de forma plástica, en diversas escalas, el misterio del natividad de Jesucristo, llamado también, nacimientos, misterios, pesebres, portales o pasitos en los diferentes países y regiones de habla hispana . 
Se suelen exponer durante las fiestas de Navidad en hogares, iglesias, comercios, etc. La construcción y exhibición de belenes forma parte de la liturgia navideña en muchas partes del mundo, especialmente en la tradición católica. Pero más allá del hecho religioso, el belén es una exaltación de la cultura rural y el mundo pastoril donde se recrean las montañas, los ríos y los que trabajan la tierra con sus manos. En los hogares, montar un belén es una actividad especialmente lúdica para los niños.
Cada año la tradición cristiana revive la Navidad con sus símbolos, representaciones y otras muestras de arte navideño significativas, como las típicas figurillas del Belén.
Tras ocho siglos de historia,  los belenes recrean la venida al mundo del Mesías Cristiano y conservan la belleza ritual de un pequeño mundo de devoción que ha logrado mantenerse inalterable a pesar de los años y de las amenazas de diversas circunstancias históricas.
Nos detendremos con este artículo en la Navidad de 1223, tres años antes de la muerte de Francisco de Asís, considerado patrón del belenismo.
Su contribución al arte belenista fue importante por dar relevancia a la celebración del nacimiento de Jesús, respecto de la tradición medieval que representaba los misterios del Evangelio como dramas bucólicos.
- La Navidad de 1223 en Greccio representa el punto de partida de los Belenes vivientes dirigido por Francisco de Asís con gentes del lugar.
- Desde el s.VIII ya se venían representando en algunos pueblos y de manera sencilla, escenas del Nuevo Testamento como la Natividad y la Resurrección de Jesús.
- El Franciscano de Asís, es considerado el primer Belenista,  ya que preparó la escena del nacimiento en la Nochebuena de 1223, para recrearla tras visitar Los Santos Lugares.
- Franciscanos y Clarisas ayudaron a seguir las escenificaciones y montaron los primeros belenes básicos y fijos. Pero para hablar de los belenes que hoy conocemos, tenemos que citar a los jesuitas quienes comenzaron a armarlos con diversas figuritas.

El NACIMIENTO EN LA ANTIGUA IGLESIA
El arte belenista ha sido comparado por algunos historiadores con el de antiguos objetos de culto ancestrales. En ese sentido tambien pueden establecerse similitudes con las culturas clásicas, en especial con la romana, al estilo de los lares, divinidades protectoras de cada casa  en forma de pequeñas esculturas con forma humana que conformaban el larario o capilla.
Pero antes de hablar de este arte navideño de las figurillas que todos conocemos, hay una larga historia sobre la evolución de cómo la Iglesia Cristiana fue celebrando progresivamente la fecha del nacimiento de Cristo.
Como ya hablamos en anteriores artículos sobre la Navidad Cristiana,  la Iglesia Primitiva, en un principio sólo festejaba la fiesta de la Pascua, por lo que la Natividad no tenía tanta importancia, no al menos antes del siglo IV.
Recordemos que los primeros cristianos no celebraban el nacimiento de Jesússino su muerte y resurrección y que el día de Navidad como tal, no fue oficialmente reconocido hasta el año 345, cuando, por influencia de los líderes cristianos Juan Crisóstomo y Gregorio Nacianceno se proclama el 25 de diciembre como fecha de la Natividad. 

EL ORIGEN DE LA VENERACIÓN SACRA DEL NACIMIENTO
Entre el 432 y el 440, Sixto III llevó a Roma algunos fragmentos de  la supuesta reliquia de laSanta Cuna, a la que entonces era llamada “Santa Maria ad  praasepe” (Santa María en el pesebre), bautizada  despues como Basílica de Santa María la Mayor. En este templo romano es donde comenzó la costumbre de la misa de  medianoche, tomada de una similar tradición de Belén.
Algunos historiadores consideran que el inicio del Belén, como tal, tiene lugar con el acta notarial que se registró en Nápoles en el 1025 en esta basílica. En nuestra opinión, creemos que se trató tan sólo de un acto de devoción a la reliquia como ocurrió en otras capillas destinadas a guardar otros restos provinientes de Tierra Santa.

LAS PRIMERAS ESCENIFICACIONES DE LA VENIDA DEL MESÍAS
Es a partir del s.VIII cuando comienzan a representarse en lugares céntricos de algunos pueblos escenas del Nuevo Testamento, como la Natividad o la Resurrección de Jesús.
Con el paso de los años, éstas fueron perdiendo el sentido más religioso para convertirse en teatrillos costumbristas que sustituían a los personajes de los Evangelios por otros más acordes con la sociedad medieval.
Ocurrió entonces, que esta tradición de representaciones de los misterios en tiempo navideño pasó a desarrollarse, sin mucha pompa, al amparo de monasterios y conventos. Quizás, precisamente por la sencillez de las mismas es difícil encontrar más datos o reseñas escenográficas en comparación con otro tipo de actuaciones religiosas.
Pero sobre ellas hay un dato clave. Ya hacia finales del s.XII durante el papado deInocencio III .
Este Santo Padre mostró su desacuerdo con estas recreaciones que para muchos religiosos  habían caído en la vulgaridad y acabó por prohibir estas representaciones.
Aún así, poco  después  volvieron a cobrar protagonismo y se celebraron en el interior de las iglesias el día de Navidad, sobre todo durante la misa de maitines que más tarde se convertiría en la Misa del Gallo.
En todo este devenir medieval de escenas vivientes que evocaron la Natividad, nos tropezamos entrado el s.XIII, sino con un despertar de las escenificaciones del belén, sí con un punto de inflexión en su popularidad; la Navidad de 1223 en Greccio celebrada por Francisco de Asís recreando la escena del nacimiento de Jesús en Belén.
Con anterioridad a Francisco, en efecto, hemos visto como ya se realizaron escenificaciones sencillas y poco numerosas de este momento de la venida del Mesías; por ejemplo, en Santa María la Mayor, de Roma.
A partir de entonces, las Clarisas cogieron el testigo del santo fraile y los belenes vivientes se convirtieron en  algo mas habitual en los conventos.

FRANCISCO DE ASIS, GRECCIO Y LOS  BELENES VIVIENTES
La Navidad de 1223 en una pequeña localidad llamada Greccio de la región italiana de La Umbría, es el punto de partida para que Francisco de Asístransforme el devenir de los Belenes en la  Navidad cristiana.
El fundador de la famosa Orden franciscana, lideró un movimiento de renovación cristina en el que demostró una veneración especial a Jesús desde su nacimiento. Momento al que dió una especial importancia tras haber visitado los Santos Lugares, en Oriente, donde había viajado tratando de convertir a los musulmanes.
De vuelta, y tres años antes de morir, Francisco celebró aquella Noche Buena de 1223 en Greccio donde mandó preparar una escenificación del Belén. El lugar elegido como escenario fue una cueva cercana a la pequeña ermita de Greccio. Aquellas tierras de relieves kasrticos eran propiedad de un noble de la población amigo del fraile a quien este pidió el favor de acudir a celebrar la Noche Buena de aquel año.
Más que un belén viviente fue una liturgia algo bucólica que no incluía actores, sólo  animales -un asno y una mulo- al modo evangélico y un pesebre con heno y una misa claro, está con un vívido sermón por parte del padre Francisco.


EL ARTE BELENISTA
Pero el arte belenista de nuestros conocidos y populares belenes compuestos de figuras que van acercándose paulatinamente al portal, apareció bastante más tarde. Fue a partir del siglo XVI como una derivación de esas escenificaciones sacras de las que hemos hablado en este artículo.
Su difusión se debió más a los jesuitas que a los franciscanos. Si bien, fueron las monjas Clarisas (rama femenina de la Orden) las que promocionaron el Belén por toda Europa, y en el año 1252, ya tenían montado un Belén fijo en el Convento de Babiera.
Durante el barroco, se fue popularizando la instalación de belenes en las iglesias cada Navidad con figuras de terracota, cera o madera que fueron sustituyendo a los belenes vivientes cuya tradición, paralelamente, ha pervivido hasta nuestros días.


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